Fernández
Arroyo ha irrumpido en su arte con mágica alegría.
Sus pinturas tienen como "leit motiv" al paisaje de las
llanuras pampeanas. La naturaleza es reconocible, pero resulta obvio
que en su caso el artista no está sometido a ella. Tanto
en los planos terrestres como en los celestes, F.A. se toma licencias
en el tratamiento de sus composiciones, aunque con una apreciable
dosis de mesura. No por eso ingresa en lo que conocemos con el nombre
de "realismo". El color es a veces vibrante y remarca
el énfasis del dibujo.
Rafael
Squirru, La Nación.
Hay un hecho indiscutible: pintar no es nada si no se posee el rarísimo
don de sentir. Esto es lo que propone Luis Fernández Arroyo
en sus paisajes, tema que ha desarrollado exhaustivamente desde
sus inicios y en el que ha volcado sus academicismos, sus transgresiones,
sus vivencias y, sobre todo, su inocultable alegría por el
acto de pintar. Hay una explosión colorística que
se extiende por toda la superficie de la tela y logra con ello una
gran espontaneidad reflejando el ritmo o movimiento vital de cada
pincelada.
Laura Feinsilber, Ambito Financiero.
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